En esta vivienda de la zona de Alicante, el baño principal y el baño de cortesía se han concebido como espacios serenos y sofisticados, conectados por un mismo lenguaje estético.
La iluminación integrada se convierte en uno de los recursos protagonistas del proyecto, siguiendo una tendencia cada vez más presente en los baños contemporáneos: utilizar la luz no solo como elemento funcional, sino también como herramienta para crear atmósferas. La retroiluminación de espejos, nichos y zonas de almacenaje aporta profundidad, realza las texturas de los materiales y genera una sensación más cálida y envolvente.
A ello se suma la grifería mural, una solución que libera superficie en la zona de lavabo, aligera visualmente el conjunto y potencia una estética más depurada. En contraste, los lavabos de apariencia artesanal introducen textura, carácter y una pieza singular dentro del espacio, reforzando esa búsqueda de interiores únicos y menos estandarizados.
Los revestimientos con relieve completan el conjunto aportando volumen y movimiento a las paredes, especialmente cuando reciben iluminación indirecta, que acentúa sus formas y convierte la propia superficie en un elemento decorativo.
El proyecto reúne soluciones de primeras marcas seleccionadas en Gibeller: sanitarios de Nic, cerámica de Keraben, mamparas de Novellini y grifería de GRB. El equipamiento se completa con mobiliario de Kyrya en el baño principal y Chic&bath en el baño de cortesía, además de accesorios de Gedy y radiadores de Scirocco. Una combinación en la que materiales, texturas, iluminación y detalles técnicos se integran para conseguir espacios equilibrados, confortables y pensados para disfrutarse a diario.
El resultado refleja una de las claves de cualquier proyecto de interiorismo: no se trata únicamente de elegir buenas piezas, sino de conseguir que todas ellas dialoguen entre sí.

















